26/01/09. Iberdrola, un referente en energías limpias en
EE.UU. La energía limpia y el desarrollo nuclear serán los nuevos pilares de la
eléctrica. La compañía compite con los gigantes europeos de energía por las
nucleares en Reino Unido.
«Aprovecharemos el sol, los vientos y la tierra para hacer
funcionar nuestros coches y nuestras fábricas». Tras ocho años de dar la espalda
al medio ambiente, al protocolo de Kioto y al cambio climático, esta frase
pronunciada por el nuevo presidente de EE.UU., Barack Obama, en su discurso de
investidura marca un nuevo camino en la política energética de la primera
potencia del mundo.
Las renovables no van a sustituir al petróleo de la noche a la
mañana, pero aprovechar las energías fotovoltaica, eólica o geotérmica comienza
a ser una idea con forma en los sueños de Obama.
Todo parece indicar que en los próximos años, la nueva
administración norteamericana dirigirá ingentes cantidades de recursos a
compatibilizar el cuidado del medio ambiente con otros objetivos de corte
geoestratégico. «Cada día trae nuevas pruebas de que nuestros usos de la energía
fortalecen a nuestros adversarios y ponen en peligro el planeta», afirmó Obama.
Más consumo de petróleo sólo se traduce en más dinero para países no
necesariamente amigos de Estados Unidos.
De esta manera, el nuevo presidente ha dejado claro que las
energías renovables serán uno de los motores de su plan de estímulo para la
economía, a lo que dedicará 15.000 millones de dólares anuales. Una apuesta que
a su juicio se traducirá en la creación de «millones de puestos de
trabajo».
Generación de empleo, reducción de las importaciones de petróleo y
rescatar lo de «al enemigo ni agua». El plan parece perfecto y además rodeado
del halo de respeto al medio ambiente. Obama ambiciona que en 2025 al menos el
25% de la electricidad de EE.UU. proceda de las energías limpias, para lo que
piensa instaurar un estándar nacional que obligue a ello.
Esto supone en la práctica que en los próximos tres años se
duplique la producción de este tipo de energía. Otras medidas irán encaminadas a
la extensión de las deducciones fiscales en vigor y la simplificación de los
sistemas por los que las empresas acceden a los distintos incentivos.
Alumno
aventajado
Con un 41% de su cartera de nuevos proyectos focalizados en el
mercado estadounidense y situada como segunda empresa del mercado eólico del
país, la española Iberdrola está ya «de facto» situada en la casilla de
salida.
La compra el pasado septiembre de la eléctrica estadounidense
Energy East así como la construcción de plantas eólicas en varios puntos del
país, le han abierto las puertas de este inmenso mercado. Y por eso, algunos
pasajes del discurso del 44º presidente de Estados Unidos fueron como música
para los oídos de la empresa española. Tras estas operaciones y la integración
de Scotish Power, el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, afirmaba hace unos
meses a EMPRESA que las compras se han terminado y apuntaba a un futuro centrado
en la consolidación del grupo.
Segundo frente:
nucleares
El otro frente abierto, el desarrollo de plantas capaces de generar
energía nuclear, tiene detrás el respaldo de un argumento de plomo. Este
invierno las viejas redencillas a cuenta de la factura del gas entre Ucrania y
Rusia han llevado a Europa ha ver interrumpido su suministro durante 20
días.
Mientras en el Parlamento europeo continúa el debate de la
seguridad energética, los países comenzaron hace tiempo a perfilar su modelo de
abastecimiento. De nuevo las renovables cobran protagonismo, pero nadie olvida
que el desarrollo nuclear o la mejora de las instalaciones existentes es otro de
los pilares fundamentales.
No es casualidad que en el último mes se haya disparado el interés
las principales empresas del sector por el que será uno de los principales
pilares de las economías europeas.
El programa diseñado por el Gobierno de Gordon Brown para la
renovación del parque nuclear y la construcción de una decena de reactores ha
supuesto el pistoletazo de salida a ambiciosos planes en este ámbito.
Las alemanas E.On y RWE ya se han puesto manos a la obra creando
una «joint venture» para construir y desarrollar centrales nucleares en Reino
Unido. La francesa EDF quiere entrar también en ese mercado y lo ha hecho
mediante la compra de British Energy que ya posee ocho centrales de este tipo en
el país.
No será en suelo español, donde la moratoria nuclear se mantiene
-pese a la dependencia energética exterior de más del 80%-, pero la compañía
española con sede en Bilbao, tiene en sus directrices de crecimiento futuro un
amplio capítulo relacionado con el desarrollo de este tipo de energía. Para
ello, ha creado una «joint venture» con la británica Scottish and Southern
Energy que tiene como objetivo construir nuevas centrales en las Islas.
Iberdrola tiene claro que la energía nuclear es esencial de cara a
conseguir un suministro diversificado y alcanzar los objetivos de reducción de
emisiones de CO2.
Los movimientos empresariales de las grandes compañías energéticas
demuestran que van un paso por delante de los debates sociales, haciendo posible
que retos como el de la seguridad nuclear sean del todo factibles.
Fuente: abc.es
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