05/01/09. Los nicaragüenses no saben exactamente qué cantidad de
bosques tienen, ignoran si lo que actualmente se está aprovechando de la masa
boscosa es lo correcto o no. Las respuestas a estas interrogantes se espera que
las dé el resultado del Inventario Forestal, en febrero de este año, para
iniciar una era de aprovechamiento sostenible de los bosques de Nicaragua.
Algunos estudios advierten que de continuar el ritmo actual de deforestación, en menos de 50 años 3,500,000 hectáreas de árboles serán un páramo. Se conoce que el 70 por ciento de los más de 130 mil kilómetros cuadrados que tiene el país es de vocación forestal, y que en estas áreas no hay condiciones para actividades agrícolas y pecuarias, porque la materia orgánica que hay es muy delgada, y si avanza la frontera agrícola quedarán expuestas a la erosión eólica y al impacto de las lluvias al tiempo que se violenta el potencial para el bosque y su aprovechamiento sostenible.
Aunque aún no existe un diagnóstico de la situación de los recursos naturales de Nicaragua, que contribuya a la toma de decisiones acertada por parte de personas claves sobre el manejo de los bosques, el director del Instituto Nacional Forestal (Inafor), William Schwartz, ha hecho algunas advertencias.
En declaraciones a un semanario afín al Gobierno, Schwartz alertó que de seguir la deforestación al ritmo actual, de 2008 al 2055, desaparecerán unos 3.5 millones de hectáreas del bosques que se cree ahora existen.
David Morales, experto del organismo no gubernamental Centro Humboldt, dijo a EFE que se calcula que anualmente se pierden en Nicaragua entre 70 mil y 150 mil hectáreas de bosques por diversas causas, entre otras tala irracional, incendios, plagas y avance de la frontera agrícola.
Los incendios, según fuentes oficiales, han ido disminuyendo en los últimos años. Según cifras del Instituto Nacional Forestal, en el 2006 hubo 2,300 incendios.
De acuerdo con datos ofrecidos por el viceministro Araquistain, en el 2007 la cantidad de incendios forestales fue de 1,900 y en el 2008 disminuyeron a 1,300, tras contrastar que en 1996, cuando Nicaragua comenzó a trabajar con el apoyo de satélites, los incendios fueron 9,800.
El 4 de septiembre de 2007 el Caribe Norte de Nicaragua resultó azotado por el huracán Félix, que afectó a 1.3 millones de hectáreas de bosques y tumbó 10 millones de metros cúbicos de madera.
Según cifras del Centro Humboldt, actualmente cada año se extraen entre 150 mil y 250 mil metros cúbicos de madera, lo que dejó entre 17 y 23 millones de dólares entre los años 2000 y 2005.
El Ministerio de Recursos Naturales y del Ambiente (Marena) y el Inafor han invertido 9 millones de córdobas (454,086 dólares) desde el 2007 en la Cruzada Nacional de Reforestación, para disminuir los incendios y plantar decenas de miles de árboles.
Araquistain destaca que durante esos años se ha logrado plantar 40 mil hectáreas de plantas agroforestales.
Señaló que en esta labor se han involucrado además del Marena, el Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor), el Inafor y los gobiernos de las regiones Sur y Norte del Caribe de Nicaragua, así como aliados en el sistema productivo rural.
Resaltó que mientras instituciones gubernamentales produjeron viveros con 5 millones de plantas, los aliados del sistema productivo en el resto del país, incluidos los ingenios azucareros, produjeron 14 millones de plantas para la reforestación.
Pese a todo, David Morales, oficial de incidencias del tema Bosques del Centro Humboldt, aún no tiene opinión sobre el impacto que tendrá la Cruzada en el país, aunque reconoce que es un buen esfuerzo.
Morales considera que no se trata de reforestar por reforestar, ya que es necesario darle un seguimiento al crecimiento de los árboles y reponer lo que resulte dañado por los incendios y la actividad ganadera y agrícola.
Señala que por la deforestación muchos ríos han desaparecido o reducido su caudal, mientras otros están contaminados al igual que los acuíferos.
Puntualiza que Nicaragua tiene zonas donde las lluvias son deficitarias y aunque no se da el fenómeno del avance del desierto, son áreas degradadas, muertas o en desuso, ya que no hay condiciones para que las personas se asienten o para el desarrollo de actividades humanas o comerciales.
Fuente: La Prensa - Nicaragua












