16/12/08. Un equipo de científicos de la Universidad Politécnica de Madrid ha
pedido que los bosques de pino silvestre ("Pinus sylvestris") de la
Península Ibérica sean protegidos por la legislación europea, porque la
originalidad genética de estas poblaciones -afirman- corre riesgo en
Sierra Nevada, en Gredos y en la Cordillera Cantábrica.
El pino silvestre es una de las seis especies del género pino que
pueblan de manera natural la Península. Y también una de las más
localizadas geográficamente.
Este equipo ha estudiado la regresión de esta especie arbórea en la
Cordillera Cantábrica, de la que podría depender el urogallo, altamente
amenazado, según ha dicho a Efe el autor principal de este trabajo,
Juan Manuel Rubiales.
Según Rubiales, existen otras poblaciones meridionales del pino
silvestre como las de Bulgaria o Grecia que están ya protegidas por la
directiva europea Hábitats e incluidas en la red Natura 2000. Natura
2000 es una red ecológica creada por la UE para asegurar la
biodiversidad mediante la conservación de los hábitats naturales.
Para llevar a cabo este proyecto, este grupo de investigadores ha
tratado de recuperar los paisajes del pasado e interpretar las
formaciones vegetales actuales con un enfoque geobotánico. De este
modo, la Cordillera Cantábrica es hoy una gran cadena montañosa "sin
prácticamente pinares naturales", con algunas "reliquias muy
localizadas puntualmente" como el pinar de Lillo, en la provincia de
León.
Lejos de esta ubicación, en la zona occidental de la cordillera, estos
científicos encontraron en 2005 restos de un bosque fósil, un hallazgo
que permitió "comprobar que su extinción se produjo hace menos de 2.000
años, una cifra muy reciente en la escala temporal paleobotánica".
Según los resultados del estudio, se produjo un decaimiento de los
pinares montanos o silvestres a lo largo de los últimos 10.000 años en
las zonas más oceánicas de la Cordillera Cantábrica y se conservaron
mejor en "zonas con peor valor de explotación para el uso del hombre",
refugiadas de los fuegos y con una orografía que favorece la
discontinuidad y reduce la vulnerabilidad de esas formaciones.
Abundante en Europa
El pino silvestre es una especie de amplia distribución en Europa. En
España tiene características singulares, porque constituye la frontera
sur y oeste de su distribución. El límite está en Sierra Nevada y en la
cordillera Cantábrica y la sierra de Gredos).
"Mientras su estado de conservación es bueno en la sierra de
Guadarrama, donde continúa explotándose económicamente, a largo plazo,
corre riesgo de extinción en Sierra Nevada, Gredos y la Cordillera
Cantábrica, pues son pocas las poblaciones naturales existentes y solo
están protegidas aquellas ubicadas dentro de espacios naturales
protegidos", ha manifestado Rubiales.
Aún se desconoce el impacto real del cambio global en las poblaciones
que sobreviven en la península, según este investigador, quien ha
agregado: "No sabemos cómo responderá a una transformación tan fuerte,
con una población diezmada. Rubiales ha añadido que "los pinares no
solo son valiosos por sí mismos, sino también por su contribución a un
ecosistema en el que, en el caso cantábrico, puede implicar al
urogallo, especie que ha sufrido un espectacular declive en sus
poblaciones en la última década".
A su juicio, "la clave de este problema podría estar en no haber ligado
hasta el momento el decaimiento de los pinares cantábricos con esas
poblaciones de urogallo. Este animal se alimenta habitualmente de yemas
de pino, pero en la cordillera Cantábrica, la búsqueda de otros
alimentos le "hace invertir más energía y aumentar su exposición frente
a potenciales depredadores".
Fuente: Portal Forestal












