26/12/08. Un equipo de investigadores alemanes ha descubierto una fórmula basada
en un líquido de madera que podría ayudar a reducir la dependencia del
petróleo en la producción de plásticos y asimismo contribuir a la
elaboración de materiales reciclables y, por eso, que no supongan una
amenaza al medio ambiente.
El nuevo bioplástico «es un avance muy importante considerando la
necesidad de disminuir la dependencia del petróleo y promover la
fabricación de artículos amigables con el medio ambiente», ha declarado
Emilia Inone-Kauffmann, participante en la investigación que duró dos
años.
La sustancia para conseguir plásticos renovables sustraídos de la
madera ha sido bautizada por el Instituto de Tecnología Química de
Alemania como arboform.
Según los resultados de laboratorio, el arboform se obtiene de la
lignina, un elemento natural extraído de la madera y compuesto por
fibras finas que pueden ser utilizadas para producir plástico.
De todos modos «transformar la lignina en un plástico durable y no
tóxico no fue nada fácil», ha explicado Inone-Kauffmann. El proceso de
separación de la lignina de las fibras celulosas es altamente tóxico al
requerir el uso de sustancias sulfúricas.
Por otro lado, la lignina libre de sulfuro es soluble en agua, lo que
ocasionaría que los productos elaborados con este material se
disolvieran al tener contacto con una amplia gama de líquidos.
Los investigadores superaron esos dos obstáculos, disminuyendo los
contenidos sulfúricos en un 90 por ciento y, para evitar que el
plástico se diluya en agua, modificaron sus propiedades con una serie
de aditivos especiales que le dieron mayor solidez.
«Así que tenemos un producto que puede ser reciclado tantas veces como
uno quiera, gracias a que es posible derretirlo y volverlo a procesar»
ha indicado un portavoz de los científicos. El nuevo bioplástico puede
ser utilizado para la fabricación de artículos con propiedades
similares a la madera y el poliéster, es decir, materiales que no
demandan un alto nivel de resistencia.
«Debido a sus propiedades, no puede compararse a los materiales
estándares, ni usarse en aplicaciones muy sólidas como podrían ser las
defensas de los vehículos; y esa es una de sus grandes desventajas», ha
reconocido Inone-Kauffmann.
Los ambientalistas consideran otra desventaja y es que al ser un
material proveniente de la madera, una hipotética demanda elevada
podría aumentar la deforestación y causar más daño que beneficio al
medio ambiente.
Ante ese panorama amenazador, lo que se está haciendo es aprovechar los
desechos de la industria de la celulosa, que para producir papel separa
en tres los componentes de la madera, la lignina, la celulosa y la
hemicelulosa. Y como la lignina no se orienta a la producción de papel,
se usa como combustible. «Entonces, en lugar de quemarla, mejor hacemos
bioplásticos», ha afirmado Inone-Kauffmann.
En las últimas décadas el plástico se ha revelado como un elemento
ideal para sustituir a muchos materiales convencionales. Por ejemplo,
en 1970 los plásticos representaban el 5 por ciento de un coche o en
general de un vehículo de tamaño medio, mientras que en la actualidad
suman entre el 12 por ciento y 19 por ciento, de acuerdo con un estudio
de la Asociación Europea de Productores de Plásticos. No sólo la
sustitución de metales ha reducido problemas de corrosión, sino que ha
facilitado el proceso de ensamblaje y reducido el peso de la unidad
entre 40 por ciento y 50 por ciento.
De todos modos, «no hay un lugar del planeta libre de plásticos,
incluso el fondo del mar», ha indicado David Santillo, investigador de
la Universidad inglesa de Exeter, «la situación está llegando a un
nivel insostenible debido a que cada año se producen decenas de
millones de toneladas de plástico, muchos de corta vida y que terminan
su ciclo creando serios problemas de contaminación».
Vicente Gotor, rector de la Universidad de Oviedo, es catedrático de
Química Orgánica y uno de los investigadores más destacados de la
institución académica asturiana.
-¿Qué le parecen los plásticos con origen en la madera que se acaban de anunciar?
-Están en la línea de la problemática del biodiesel y del bioetanol.
-Así que...
-Los plásticos comúnmente se consiguen a partir del petróleo que es un
recurso limitado, extinguible. Requieren además del uso de
catalizadores metálicos, que son contaminantes. Esos plásticos encima
no son biodegradables. Por eso se buscan alternativas y las más comunes
se orientan a materias primas vegetales. Existen procedimientos para
lograr plásticos a partir de celulosa o de maíz. En el año 2005 se
empezó a hablar de la lignina, un polímero de la madera que presenta
dos variedades, azufrada o Kraff.
-Como el procedimiento que se acaba de anunciar.
-Este procedimiento consigue eliminar el azufre. De esa forma se logra
un plástico débil. Un material que no vale para soportar altas
temperaturas y que tampoco tiene una gran resistencia mecánica. Pero a
cambio se trata de un plástico biodegradable y además de forma muy
rápida así que no plantea problemas medioambientales. Como procede de
la madera su origen no es limitado, se trata de una fuente no
extinguible porque se supone que la reposición no tiene límites.
-Luego es perfecto.
-Es poco resistente y además el problema es que puede plantearse algo
que ya ha ocurrido con el bioetanol en Brasil. Las necesidades de
materia prima pueden llegar a ser tan altas que se vean afectados
sectores de la economía. En Brasil, por seguir con el ejemplo, el 80
por ciento de los vehículos utiliza bioetanol que procede del maíz, lo
que ha afectado a la producción de maíz para otros fines. En este caso
quizá haya que talar demasiados árboles para producir los plásticos que
se necesitan.
-¿Tanto?
-Ahí está, por ejemplo, lo que ocurrió para lograr un producto, el
taxol, que se suponía eficaz contra el cáncer. Había que talar muchos
tejos para obtener suficiente taxol y al final el proceso industrial no
pudo realizarse.
-¿Los plásticos han tocado techo?
-La obtención de polietilenos fue descubierta por Ziegler y Natta que
recibieron el Nobel hace unos 40 años, referido a la utilización de
determinados catalizadores. Un procedimiento muy eficaz que sin embargo
está en desventaja con los biopolímeros que no son perjudiciales para
el medio ambiente. Para su uso en aviones o también en coches los
plásticos van a más. En Oviedo trabaja con lignina Carlos González,
profesor de Ingeniería Química. Investiga conjuntamente con un grupo
sueco.
Fuente: Lignum












