06/11/08. Los líderes asiáticos, encabezados por China, afirmaron ayer que
esperan que la promesa de campaña del presidente electo Barack Obama,
de proteger al comercio estadounidense, se quede sólo en el discurso.
Las autoridades creen que tras sus demandas por reglas laborales y
medioambientales más estrictas y por medidas para reducir el déficit
comercial de Estados Unidos, se esconde un proteccionismo velado. Por
eso, un Oriente unificado está más preparado que nunca para resistir
las presiones occidentales.
Política más dura
A un día de las elecciones, ya comenzaba a delinearse ayer el programa
económico del nuevo presidente. Se espera que la agenda se centre en
preservar empleos y restaurar la salud de la economía. Obama ya ha
prometido endurecer su política con China y renegociar acuerdos
comerciales. “Comenzar en el plano doméstico será la clave para
destrabar cualquier movimiento posterior en la agenda comercial”, dijo
la directora de políticas de la federación laboral AFL-CIO, Thea Lee.
Con su atención puesta en la crisis financiera, se espera que Obama no
lance ningún pacto de libre comercio en su primer año en la Casa
Blanca, y que tampoco apure el cierre de las conversaciones de la ronda
de Doha, que pronto cumplirán ocho años.
De hecho, el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim,
afirmó ayer a Reuters que es necesario finalizar las negociaciones
antes de que el demócrata asuma el 20 de enero. “Le facilitaría las
cosas al presidente electo Obama si somos capaces de finalizar las
modalidades para fines de este año. Lo aliviaría de tomar decisiones
muy difíciles al comienzo de su mandato”.
Obama podría no esperar hasta enero para comenzar a trabajar. Su
primera oportunidad llegará cuando el Congreso regrese a sesionar en
menos de dos semanas y se discuta una nueva iniciativa de estímulo
económico. El paquete sería sólo el pie inicial del programa de
recuperación económica de Obama, siempre que el presidente George W.
Bush lo apoye.
El programa de Obama incluye no sólo la creación de empleos y grandes
inversiones en infraestructura; el demócrata pretende girar la carga
impositiva hacia los más ricos, revertir un cuarto de siglo de
desregulación, extender la cobertura de la salud a todos los
estadounidenses y revisar los tratados de libre comercio. “Los cambios
serán mayores de lo que muchos esperan”, advirtió el director ejecutivo
de International Strategy & Investment Group, Andrew Laperriere.
“Es una agenda bastante radical”, agregó.
Una de las áreas sensibles es el sector financiero. El presidente
electo quiere realizar un examen exhaustivo al sector, lo que le podría
provocar choques con la industria.
Obama aprovechará la mayoría demócrata en el Congreso para impulsar una
moratoria en los embargos de viviendas y apoyar un plan para
refinanciar préstamos en problemas. El demócrata ha propuesto que se
cambien las leyes de quiebra para permitir a los jueces rebajar el
costo de los créditos hipotecarios, y reducir el número de agencias
reguladoras.
En tanto, los líderes demócratas del Capitolio planean reducir
impuestos a la clase media y pequeñas empresas, mientras Obama asume el
cargo.
Dos incondicionales de la administración Clinton suenan fuerte como
secretario del Tesoro y jefe de gabinete: Lawrence Summers y Rahm
Emanuel. El escenario de crisis financiera y dos guerras (Irak y
Afganistán) obligará a Obama a tomar una rápida decisión. Se especula
que Summers, de 53 años, podría volver al mando del Tesoro, ya que
Obama valora su experiencia y familiaridad con los mercados y los
líderes globales. Otros candidatos fuertes son el presidente de la
Reserva Federal de Nueva York, Tomothy Geithner, de 47 años, y el
economista Paul Volcker, de 81 años.
Fuentes demócratas aseguraron ayer que ya se ofreció el puesto de jefe
de gabinete a Rahm Emmanuel, y que se espera que éste acepte
rápidamente.
Fuente: Finanzas












