30/01/09. En los últimos dÃas se quemaron más de 1.200 ha forestadas en el
norte de la Provincia. Peligran ecosistemas y poblaciones cercanas. Los recursos
para combatir los incendios se ven sobrepasados ante la gravedad de la
situación.
Los productores forestales y otros productores agropecuarios están sumamente preocupados por las condiciones atmosféricas y la extraordinaria facilidad con que se inician y propagan los incendios.
Los
pronósticos anuncian que lo que resta del verano, el otoño y el invierno van a
ser secos y con temperaturas extremas.
"En los últimos dÃas ya se han quemado
más de 1.200 ha forestales en nuestra zona y muchas más de otros usos.
Cuando ocurre un incendio perdemos todos: desde ya el propietario del predio porque se arruina su cosecha pero también habrá menos trabajo, se pierde capacidad de generar productos de alta calidad y posibilidad de agregar valor. No sólo se queman los bienes a cosechar, la fauna pierde refugio o muere, plantas nativas también son consumidas por las llamas, se arruinan ecosistemas completos, el suelo se deteriora, el dióxido de carbono que llevó años fijándose vuelve violentamente a la atmósfera, además de los riesgos que corren las personas", afirmó el Ing. Alejandro Giudici, presidente de AFoA RÃo Uruguay.
La mayorÃa de los productores forestales han tomado medidas para prevenir y combatir los incendios, mucho más que en años anteriores, se ven cortafuegos disqueados, herramientas, tanques de agua y equipos de combate montados sobre las camionetas. Asà y todo no alcanza, por lo excepcional de las condiciones atmosféricas.
Algunos productores, debido a la crisis que vienen arrastrando, no han podido implementar acciones preventivas contra los incendios. Lo mismo ocurre con el Ferrocarril, que no desmaleza más las vÃas y al transitar las máquinas van soltando partÃculas de carbón encendidas, bujes de ruedas sin grasa que se recalientan, todo esto hace que a su paso se vayan quemando los campos.
Ante este panorama gran parte del sector forestal está relativamente cubierto y alerta pero otra parte de la población rural, inclusive los centros poblados y suburbios corren cada vez más peligro porque los bomberos zapadores y voluntarios no cuentan con recursos humanos y medios suficientes para esta emergencia que se estima que durará casi un año, da cuenta Agrodiario.
Una pequeña llama parece fácilmente dominable, pero se subestima, todos los incendios se inician asà y se tornan extremadamente riesgosos, en muchos casos incontrolables.
El desconocimiento, la inconciencia y el exceso de confianza pueden producir graves daños en estos casos.
Fuente: La Opinión - Rafaela












