Según estadísticas muestran una acelerada disminución de la superficie
boscosa del país, sin embargo la misma es renovable y puede ser aprovechada por
los propios dueños de las fincas. Debido a la posibilidad de la reutilización
del terreno el gremio del sector foresto-industrial planteó colaborar con el
diseño de una Política de Estado como es la Reforma Agraria, a fin de potenciar
la tierra y la mano de obra.
La iniciativa toma en cuenta a los pequeños
agricultores, quienes, de acuerdo, a las encuestas del 2001/2002, poseen entre 7
a 10 hectáreas de terreno fértil, que son utilizados más de 3 hectáreas, de las
que quedan varias ociosas en las que se puede lograr la reforestación.
La
idea de la FEPAMA sostiene al pequeño agricultor como principal beneficiado de
producción, quien en unos años puede ser el socio comercial de los
inversionistas forestales quienes no comprarían tierra para obtener materia
prima, sino que convertirá al campesino-propietario en socio
comercial.
Formalización de fincas
Activando la
Ley 536: Ley de subsidios a la Forestación y Reforestación, en la que el Estado
subsidia el 70% de los gastos, con la misma el campesino y la bonificación de la
plantación forestal se aplicaría al pago de la deuda por la compra de lotes,
logrando gran parte del objetivos de formalizar al propietario de la
finca.
Según la FEPAMA, reuniendo todos los beneficios manifestados se
lograría la ampliación boscosa, conservación del medio ambiente y se fomentaría
el bienestar social y económico campesino, creando pequeñas industrias (leña,
carbón, postes, materiales para la construcción, etc), y más adelante madera
para la industria, además de proveer de leña combustible de uso domestico para
las familias rurales.
Fuente: La Nación













