15/11/08. - Partiendo de la ingeniería ambiental, ustedes se especializaron en sistemas anaerobios para el manejo de efluentes industriales. ¿ Qué potencialidades de aplicación tiene ese tipo de tratamientos en la industria de la celulosa y el papel?
L B -En las plantas de celulosa los sistemas de tratamiento de 1os efluentes son habitualmente aerobios. Cuando estuvo en la Facultad de Ingeniería una delegación de la Universidad Politécnica de Helsinki (TKK) les preguntamos si habían explorado las posibilidades de utilizar sistemas anaerobios, que tienen varías ventajas, y nos dijeron que no. Explicaron que trabajaban con sistemas aerobios porque es la tecnología que conocen, que es buena porque pule bien los efluentes. En realidad en Finlandia se dedicaron a investigar la parte del proceso industrial de la celulosa, y no tanto la de tratamiento de efluentes.
-¿Cuáles son las ventajas de los sistemas anaerobios?
L B -No consumen oxígeno y además producen biogás. Ahora
que existe preocupación por las alternativas energéticas, es un plus interesante
que tienen estos sistemas. Además es más racional y garantiza un ciclo más
cerrado. Nosotros partimos de un enfoque global. No miramos una sola parte del
proceso sino que vemos todo el balance de energía. Tampoco somos fanáticos de la
tecnología anaerobia, porque la mayoría de las veces se tiene que complementar
el sistema anaerobio con uno aerobio. Igualmente se saca la mayor parte de la
carga, más o menos el 75 por ciento, sin gastar energía y produciendo energía. Y
luego con un mecanismo aerobio se hace el pulimento final.
Además, los
sistemas aerobios generan muchos más microorganismos (lodos que hay que
disponer) que los anaerobios y es más complicado manejarlos porque es necesario
estabilizarlos.
Hoy en la industria de la celulosa generalmente se utilizan sistemas aerobios. Sin embargo, el referente en esta tecnología, Jules van Lier, de la Universidad de Wageningen, utilizó un sistema anaerobio en una fábrica de cartón con el que lograba tratar la corriente de efluentes, recuperar azufre como azufre cero y reutilizar el agua en un sistema cerrado.
IL -Por el desarrollo histórico que hubo a nivel mundial se popularizaron más los sistemas aerobios. Las compañías que construyen plantas tienen más afinidad con esa tecnología. Desde la UDELAR parecía atractivo meterse en algo novedoso, que tenía un potencial bastante importante, como luego se fue confirmando. Esto surge con la primera crisis del petróleo, buscando producir biogás, luego decayó y ahora lo vemos resurgir.
Además los sistemas anaerobios se ven como una solución más global no sólo desde el punto de vista del tratamiento de residuos o de la producción de biogás, sino porque cierra todos los ciclos sin requerir aire ni energía. Además permite competir en el mercado de los créditos de carbono. Si se logra captar las emisiones que naturalmente se producen de gases de efecto invernadero podemos comercializar bonos de emisiones. Y eso genera ingresos extra, lo que termina haciendo sustentable y atractivo el sistema desde el punto de vista económico.
L B -Antes los sistemas anaerobios, como no se conocían, se veían como muy complicados. Sin embargo, nosotros hemos hecho para distintas industrias sistemas anaerobios a escala real. Hicimos un reactor para efluentes de maltería, y tenemos uno que funciona desde hace cuatro años en una cooperativa de leche de Meló. Cuando en 2005 vino Gatze Lettinga, experto holandés en estos sistemas, quedó sorprendido porque habíamos logrado una aplicación a escala real. Hemos desarrollado la tecnología y hay empresarios que quieren aplicarla y hacer su negocio en el manejo de efluentes mediante ese método.
Eso va un poco en el sentido de apostar a innovar en el campo ambiental con tecnologías especialmente pensadas para la industria. Creo que en el área de la industria de la celulosa hay una oportunidad.
Por lo pronto dos docentes del instituto que cursan la Maestría en Celulosa y Papel están en Finlandia haciendo la tesis. Uno está investigando la remoción de clorato del efluente utilizando un sistema anaerobio. El objetivo es remover clorato (junto con la materia orgánica), que es algo que el método aerobio no logra bien.
Lo que preocupó a los colegas de la TKK porque ellos no manejan la tecnología anaerobia, aunque confiaron en el respaldo que podemos ofrecer desde aquí. Otra aplicación en las plantas de celulosa y papel sería realizar el tratamiento anaerobio de los lodos generados en los sistemas aerobios. Nuestra propuesta es la complementación de los sistemas y seguir explorando con la tecnología anaerobia, que cada vez tiene más ventajas.
-Da la impresión de que se pasa de hablar de desechos a ver los efluentes como materia prima
IL -Ya casi no se habla de tratamiento de residuos. Hoy estamos pensando cómo producir con residuos: biogás, bioabonos u otra cosa. También hay una línea de producción de hidrógeno, que se supone va a ser el combustible del futuro y que se obtiene de distintas fuentes.
L B -Este año estuve en Chile en un taller sobre el
desarrollo de sistemas anaerobios como productores de energía y donde había
empresarios interesados. También ganamos un premio de ciencia y tecnología del
MERCOSUR con un grupo de brasileños trabajando en producción de hidrógeno a
partir de materia orgánica, lo que permite producir metano con la materia
restante. Los brasileños van más allá y quieren producir hidrógeno a partir de
metano. Eso quizás lleve diez años, pero ellos ya empezaron. Nosotros estamos
todavía tratando de solucionar el problema de los efluentes, de producir
energía, de convencer.
* Investigadores del
Instituto de Ingeniería Química de la Facultad de Ingeniería (UDELAR).
Fuente: Semanario Brecha












