03/07/09. Cero demanda y cero precio. Más al fondo imposible. Es la realidad del sector
forestal, donde durante el primer semestre de 2009 los mercados se cerraron y la
cosecha se detuvo. No obstante, se percibe algún síntoma de mejoría. Y hay
elogios para los acuerdos entre empresarios y trabajadores y la actitud clave de
no dejar de plantar.
1
¿Cuánto se forestó durante el último ejercicio?
La evolución de las
plantaciones ha seguido a muy buen ritmo, tanto que estimamos que en 2008 se
logró otro pico de plantación. Hay alrededor de 850 mil hectáreas forestadas y
en 2008 se plantó tanto como en 1997/98. Tal vez se hayan registrado de 65 mil a
75 mil hectáreas en el año con nuevas plantaciones en áreas que nunca fueron
plantadas y una parte de área que sí tuvo plantación y se reforestó.
2 Ya
en 2009, ¿cuánto afectó al sector la crisis?
Fuertemente. Hubo una caída muy
significativa en términos de precios y en términos de demanda. Lo que se pensó
que podía suceder cuando hicimos las primeras reuniones de directivas en febrero
se cumplió. Visualizábamos un primer semestre muy quieto, con las exportaciones
suspendidas y parada la cosecha. Las empresas de servicios pueden dar cuenta
claramente de ello. Si bien las podas y raleos siguen, porque a los montes hay
que cuidarlos, es muy menor el movimiento. Lo que mejor se ha comportado es la
plantación, que las empresas intentaron mantener al mismo ritmo o solo un poco
más lento que en 2008, consecuencia de la realidad del ciclo productivo de la
forestación.
Si se va a cosechar rolo o chips con destino a celulosa pensamos en
un ciclo de nueve o 10 años y en madera aserrada para tableros o construcciones
18 años, 20 años o más. Independientemente de la crisis hay que mantener el
esfuerzo de plantar, a un costo grande por cierto, porque es de esperar que
cuando se deba cosecha lo que hoy se planta el mercado se haya recuperado hace
rato.
3 ¿Cuán significativa fue la caída en los precios?
Hay algunos
rubros con precios que hay que remontarse 40 años atrás para encontrarlos tan
bajos. En madera aserrada de pino, por ejemplo, el precio disponible era lo que
se pagaba en 1950 y 1960. En las exportaciones uno de los rubros que más ha
sufrido fue los rolos. Si los datos de los primeros cinco meses de 2009 los
proyectamos a todo el año el monto de dinero generado por la exportación de
rolos en 2009 será apenas el 10% al 15% de lo de 2008. En los chips de
eucaliptus se calcula que se llegará al 30% o al 35% de lo exportado el año
pasado. En madera aserrada quizás al 70%. En los tableros se podrá llegar al 50%
en un rubro que en 2007 se exportó por más de US$ 35 millones, en 2008 por US$
47 millones y que este año en los primeros meses estamos arañando US$ 12
millones. El de la celulosa, un rubro muy importante, caerá, probablemente en un
ritmo similar al de la madera aserrada, podremos llegar al 70%.
4 ¿Qué
impactos se percibieron en la industria local?
Lo que pasó en determinados
casos fue llegar a acuerdos de empresarios y funcionarios para disminuir el
ritmo de producción, bajar de tres a dos, compartir perjuicios y proteger la
fuente laboral y a la industria. Hubo muy buena disposición de las partes, y
eso, junto a la actitud de no dejar de plantar, muestran que el sector forestal
enfrentó la crisis con una madurez extraordinaria, todos los sectores asumieron
una actitud elogiable. Es algo que todos deberíamos comenzar a incorporar como
algo natural. En una crisis de este tipo no sufre solamente una parte de la
cadena, el impacto es para todos, a la corta o a la larga.
5 La planta de
Botnia no detuvo la producción.
Está trabajando a muy buen ritmo pese a la
baja muy significativa en el precio de la celulosa y eso tiene explicación y la
han dado los técnicos de Botnia. Es una más entre un montón de plantas de la
empresa. Que esté trabajando a pleno no quiere decir que la producción y venta
de celulosa no haya sido afectada por la crisis. La necesidad de disminución de
producción de esa empresa se canalizó a través del cierre de una de las plantas
que posee en Finlandia y las otras tres que están en ese país trabajan al 70% o
75% de sus capacidades. Eso no sucedió en la planta de Uruguay porque es la más
moderna y eficiente, la que trabaja con menores costos y mayores niveles
productivos.
6 ¿Cuándo se van a recuperar la demanda y los precios?
No
lo sabemos con precisión. Lo interesante es que en este primer semestre todo se
paró, cero demanda y cero pedido de precio, pero últimamente los exportadores
han dicho un poco en broma y un poco en serio que por lo menos las empresas que
importan productos forestales desde Uruguay les están atendiendo el teléfono,
ahora dan señales de vida. Hubo un período en el cual dejaron de demandar solo
disminuyendo sus actividades, sin parar, utilizando stocks que calculamos se
deben haber ido consumiendo. Las industrias del sector se manejan habitualmente
con stocks elevados y si bien la menor demanda permitió que las reservas duraran
más, este es un buen momento para que esas empresas para no parar de
industrializar empiecen a solicitar la materia prima necesaria.
7 ¿Cómo
define hoy el estado de ánimo del forestador?
Soportó momentos bravos, muy
desagradables, con enorme incertidumbre, de suspensión total de los negocios y
un problema empresarial grande. Si bien es cierto que si no hay demanda no se
cosecha y el árbol sigue creciendo y no se pierde, cosa que no pasa en otros
cultivos, también es cierto que el ritmo de plantación no puede detenerse y
tampoco el cuidado de los montes y eso implica inversiones fuertes en un momento
en el que no se generan ingresos. El productor esta expectante, más abajo no se
puede llegar porque tocamos fondo, menos demanda y menos precio que nada no
existe. Si bien es poquito tiempo, llevamos 20 días en los que el precio de la
celulosa comenzó a mejorar, de US$ 20 a US$ 25, un 3% a 5% del precio de la
tonelada, poco pero se revirtió una tendencia y estamos esperanzados en que se
siga viendo un aumento tal vez lento pero sí constante.
Fuente: El Observador













