09/06/09. La utilización de la capacidad instalada cayó al 57% ante una insuficiencia de la demanda externa y un menor consumo local.
La crisis internacional, que tuvo su epicentro en el sistema financiero estadounidense y rápidamente se expandió por todo el mundo alcanzando al sector real, llegó a Uruguay con el rezago lógico que tienen este tipo de fenómenos en afectar nuestra economía.
A su vez, el canal por medio del cual la coyuntura internacional está impactando sobre el nivel de actividad interno es el esperado, esto es, el comercio exterior, debido a la caída de la demanda internacional.
En tal sentido, los sectores más abiertos al comercio internacional son los primeros en acusar el golpe. Mucho se está hablando en los últimos tiempos de los problemas del agro, sector que enfrenta una sequía muy importante, situación que se ve agravada por el cambio en el contexto internacional y la caída de los precios de exportación.
Otro sector muy vinculado al comercio exterior es la industria manufacturera. En este caso, a diferencia del agro que es un sector netamente exportador, el relacionamiento con el resto del mundo es de ida y vuelta. En efecto, la vocación exportadora del sector manufacturero a partir de los años setenta es muy grande, como también lo es su necesidad de insumos importados, que luego son exportados bajo la forma de un producto diferente al que se le incorporó valor agregado nacional.
Es así que la industria no pudo evitar el contagio y su nivel de actividad disminuyó un 3,5% en el primer trimestre del presente año en relación a igual período del año anterior.
De hecho, ya en el último trimestre del pasado año aparecieron los primeros síntomas de estancamiento, como se puede apreciar en el Gráfico Nº 1. Allí se muestra la evolución trimestral del nivel de actividad manufacturera, excluidas la refinería de petróleo y la planta de Botnia. La razón no es otra que eliminar las ramas que distorsionan la comparación. La refinería por su particular comportamiento, ya que periódicamente para por temas de mantenimiento.
En el caso de la planta de celulosa otro es el motivo: hasta fines de 2007 no existía, y dada la magnitud del emprendimiento, que multiplica en casi diez veces la capacidad de producción de su rama, la comparación directa entre uno y otro año se veía afectada. Recién a partir del presente ejercicio se podrá medir el desempeño del sector en relación al año anterior sin excluir ninguna rama.
El menor nivel de actividad registrado en el primer trimestre del año fue un fenómeno generalizado al interior del sector, muy pocas fueron las ramas que mostraron un comportamiento positivo.
En efecto, en esta columna solemos agrupar a las distintas ramas del sector según el destino de sus ventas, sean estas destinadas mayoritariamente a la exportación o al mercado interno, y en todos los casos disminuyó la actividad. Solo la industria celulósica, la papelera y algunas ramas vinculadas a la construcción (tal vez por el aumento de la inversión pública) muestran un desempeño positivo.
CAUSAS. Yendo a los factores que influyeron en el desempeño industrial, el marcado enlentecimiento que mostró a fines del pasado año, y la contracción registrada en el primer trimestre del actual, responden tanto a factores externos como internos.
Los externos son el fruto de la crisis internacional. Como dijimos al comienzo, el principal canal por el cual la economía se vería afectada es el comercial. En efecto, la menor demanda internacional se tradujo en un descenso de los precios de exportación.
El Gráfico Nº 2 muestra la evolución del Índice de Precios de Exportación que elabora la Cámara de Industrias del Uruguay. Se observa que, tras alcanzar un máximo hacia agosto del pasado año, los precios de los productos industriales que exporta el país cayeron promedialmente un 22% en dólares. De todas formas, los niveles vigentes son similares a los registrados a fines de 2007 que, como el propio gráfico muestra, eran ya de por sí elevados.
La economía uruguaya es muy sensible al comportamiento de los precios de exportación. De hecho, si se analizan las causas subyacentes en cada una de las crisis que sufrió en el pasado, en todas ellas se registra un deterioro de los precios a los que vende sus productos al exterior.
Como contrapartida, los aumentos de precios internacionales impactan favorablemente, escondiendo en muchos casos rigideces internas que en otro contexto frenarían la actividad.
RENTABILIDAD. Aquí es donde entran a tallar los factores internos. El Gráfico Nº 3 muestra la evolución de un índice de rentabilidad sectorial, que no es otra cosa que el cociente entre los precios de exportación y los costos salariales medidos en dólares y corregidos por las ganancias de productividad media de la mano de obra.
Se ve claramente cómo el indicador responde a la evolución de los precios internacionales; se desplomó en el primer trimestre del presente año. Ello quiere decir que hay una cierta inconsistencia en la evolución de los precios relativos internos. Este es un fenómeno generalizado de la economía uruguaya.
A nivel de la política fiscal, el comportamiento históricamente ha sido pro cíclico. En materia de políticas salariales pasa otro tanto. En los últimos años, ante una coyuntura internacional extremadamente favorable (y, por definición, transitoria) las disposiciones del gobierno en cuanto a ajustes salariales parecería que consideraron la situación como permanente.
El cambio en la coyuntura internacional dejó al descubierto esta inconsistencia. En efecto, mientras que se desmoronan los precios de exportación, los salarios no dejaron de crecer. Tan es así que desde el pico de agosto, los precios de exportación cayeron un 22%, los salarios subieron un 13% y el peso se devaluó un 25%.
Como la productividad media de la mano de obra en el sector manufacturero mostró una leve tendencia a la baja en los últimos meses, lo que infló aún más el costo laboral unitario, el resultado del índice de rentabilidad analizado no puede ser otro que el deterioro que se muestra.
En tal sentido, la evolución de los salarios, que no es exclusiva de la industria, sino que es el resultado del accionar de la política vigente en la materia, impacta en mayor o menor grado en todos los sectores de la economía. Por ello no debe extrañar el aumento que está registrando la tasa de desempleo.
Precisamente, la insuficiencia de la demanda externa, como así también los problemas que empieza a insinuar el mercado interno (fruto del creciente desempleo que se observa) son los factores que más preocupan a los empresarios industriales.
EXPECTATIVAS. Así lo hacen saber al responder a la encuesta sobre capacidad instalada de la Cámara de Industrias. Los datos al primer trimestre del año muestran un descenso del 15% en la utilización de la capacidad en relación a igual período de 2007. Esta encuesta, que no tiene en cuenta a las empresas instaladas en zona franca ni a la refinería, muestra un comportamiento acorde al nivel de actividad del sector, alta ocupación hasta mediados del pasado año, y descenso desde entonces.
Esta evolución va de la mano con las expectativas de los empresarios. El humor de los industriales cambió radicalmente al desatarse la crisis. Hasta el pasado mes de agosto las expectativas hacia el futuro eran favorables. Desde entonces se tornaron negativas, tanto en lo que refiere a la marcha de la economía como a la de la propia empresa. El Gráfico Nº 4 es bien ilustrativo al respecto.
De todas formas, algunas señales positivas desde el exterior parece que se estarían encendiendo, y ello impactaría hacia el año próximo en la manufactura local. Los precios de los commodities han aumentado en las últimas semanas. Aún es muy pronto para afirmar si se trata de una tendencia firme o algo coyuntural.
Por lo pronto la oferta será menor (caída de la producción de granos en Argentina) y parte de esa recuperación puede deberse a una recomposición de stocks en momentos en que los precios están bajos.
Por otra parte, la evolución de la industria manufacturera está mostrando algunos síntomas de recuperación en China e India, al tiempo que la caída parece tender a frenarse en las economías más desarrolladas.
En la medida en que las señales de mejoría provenientes del exterior sean más claras, deberían verse reflejadas en una mejora de las expectativas empresariales, tal vez hacia el último trimestre del año y seguramente a lo largo de 2010.
Fuente: El País












