
05.01.11. Rentabilidad económica
La biomasa tiene un hueco importante como combustible en instalaciones de producción de calor. Su bajo coste, comparado con el de los combustibles fósiles, permite que las instalaciones de calefacción con biomasa de cierta potencia sean rentables cuando son financiadas con periodos de retorno medios, de al menos diez años.
Al precio actual de las calderas de biomasa, la competitividad de la biomasa está ligada a instalaciones de mediana y gran potencia, como bloques de edificios, centros deportivos o redes de calefacción distribuida. En áreas rurales, donde la biomasa es producida localmente a partir de actividades agroforestales y donde no son habituales las grandes urbanizaciones, las redes centralizadas pueden proporcionar la rentabilidad buscada.
Microrredes de calor distribuido
La implantación de microrredes de calefacción distribuida en núcleos de población alejados de las grandes ciudades es la forma más eficiente de generación y distribución térmica. Para hacer esto posible, al proyectar un micro-DH hay que tener en cuenta aspectos técnicos y económicos. En primer lugar, es necesario que el usuario -privado o público- encuentre una rentabilidad económica al cambiar su fuente de energÃa convencional por la biomasa. Actualmente existe un número importante de instalaciones de uso doméstico (bloques de viviendas), público-dotacional e industrial distribuÃdas por toda la geografÃa española, de las que podemos tomar buenas referencias. Estos ejemplos son muy útiles para que los grupos de potenciales usuarios tomen conciencia de la reducción del gasto corriente energético, de la eficiencia técnico-económica y de la comodidad y el confort que ofrece la bioenergÃa.
¿Cuándo usar biomasa?
Una unidad de calor producida con biomasa debe ser más barata que una unidad de calor producida con gasóleo, GLP o gas natural. Para conocer el coste de la energÃa producida con biomasa y comparar con el coste de la energÃa de origen fósil hay que analizar varios factores:
• El precio de la energÃa convencional que se sustituye.
• La existencia de infraestructura fija de distribución. En zonas rurales, alejadas de las redes de distribución de gas natural, las fuentes de energÃa principales son el gasóleo o la electricidad, por lo que el cambio a biomasa es más rentable.
• El precio de la bioenergÃa, en sus componentes energético y financiero.
Costes energéticos
Hay que considerar el precio de la materia prima y el rendimiento de trasformación de la energÃa primaria en energÃa final, es decir, el calor útil.
Para abaratar al máximo el coste de la biomasa interesa reducir el coste del transporte. En el caso de la biomasa forestal, la producción en los montes locales y el acondicionamiento de viales para el acceso de las máquinas ayudan a lograr unos precios de energÃa primaria del orden de 0,03 €/kWh. Cada usuario paga lo que consume en su vivienda, por lo que las pérdidas de calor en la distribución incrementan el gasto; hay que lograr, por tanto, un rendimiento global de la instalación superior al 80%. Un mal diseño del núcleo de generación, una mala elección de los equipos o un precario montaje de la red de tuberÃas encarecen el precio de la energÃa. Escatimar en equipos, elementos auxiliares o en aislamientos penaliza el coste de la energÃa por culpa de las perdidas de calor.
Costes financieros
La inversión inicial depende de la potencia instalada. La ventaja económica de una caldera centralizada frente a múltiples calderas individuales radica en la economÃa de escala; el precio del kW instalado se reduce de manera notable en una instalación centralizada. Por otra parte, instalaciones con muy poca potencia de caldera e importantes costes adicionales tendrán un coste especÃfico muy alto.
Edificios muy dispersos con bajas necesidades energéticas requerirán costes de distribución de calor muy elevados. Sin embargo, en grandes edificaciones o con un número importante de edificios concentrados en una zona, en los que existe una considerable demanda térmica y un consumo regular a lo largo del año, estos costes son poco significativos respecto al coste de generación de calor.
La inversión media en una red de calor distribuido deberÃa ser de 400-600 €/kW. Edificios con pocas horas de uso de la calefacción, horarios reducidos o con usos intermitentes aprovechan mucho peor las ventajas del sistema centralizado que edificios donde la producción de calor es constante todo el año, como piscinas climatizadas, viviendas o residencias. Los créditos deben contemplar un periodo de retorno medio o largo de, al menos, 10 años.
Las lÃneas de crédito bonificadas, con intereses reducidos, son muy necesarias para estas inversiones. Los costes financieros anuales se deben evaluar en términos de energÃa consumida: cuánta más energÃa consume el usuario final, más se reduce el coste financiero por kWh. Por tanto, se debe tener en cuenta el número de horas equivalentes de la instalación, o número de horas que la caldera trabaja a potencia nominal.
Caso práctico
Se plantea la instalación de un micro-DH en una zona de montaña del norte de España, con un rendimiento superior al 80%.
Competitividad
Idealmente, con menos inversión y más consumo de calor, el balance de la instalación con biomasa serÃa favorable y no necesitarÃa apoyo público. Cuando el balance no es favorable a la bioenergÃa, la instalación deberÃa recibir una subvención o acogerse a alguna fórmula de incentivo por energÃa no contaminante.
En el ejemplo anterior, una prima de 0,013 €/kWh equipararÃa el coste de ambas fuentes de energÃa. Esto supone un 14% del coste de la energÃa convencional. Comparando este apoyo con las primas que recibe la producción eléctrica con renovables (del orden del 90% de la tarifa eléctrica de referencia), la producción térmica con biomasa está muy cerca de ser competitiva. Actualmente, las primas a la bioenergÃa llegan como subvención a la inversión, con lo que se logra reducir el precio final del kWh en el balance comparativo.
Conclusiones
La biomasa para usos térmicos es en la actualidad el sector de las energÃas renovables más competitivo, cuando se plantean instalaciones con los criterios adecuados. El precio de los combustibles fósiles está causando que muchos ayuntamientos que cuentan con abundantes recursos biomásicos tengan en su punto de mira las instalaciones de calor distribuido.
Es necesario un ajuste a la baja del precio de los equipos, que podrá lograrse con un aumento del número de instalaciones realizadas.
Una forma más eficiente de utilizar los fondos públicos serÃa acompañar de un estudio económico cada instalación, de forma que se subvencione cada instalación en la cantidad necesaria para alcanzar la rentabilidad, puesto que cada caso de District Heating plantea unas condiciones de viabilidad especÃficas.
Aquilino CapellÃn.
Tecnoclima Renovables
Bioenergy International, autorizado su publicación a Forestalweb




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