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El mercado del Carbono Atmosférico Forestal Cumple Veinte años: Historia y Situación Actual.

06.03.10.Por PabloReali (Ph. D.),  Asesor Forestal y de Mercados de Carbono (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.). Especial para Forestalweb

 

Eucalyptus dunnii con sistema de silvopastoreo en Treinta y Tres (Uruguay). Foto Pablo Reali  

Resumen
Los proyectos forestales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) comenzaron a tener un peso significativo a principio de los años 90, cuando organizaciones ambientales sin fines de lucro y compañías industriales comenzaron a asociarse para plantar y conservar bosques con el objetivo específico de compensar las emisiones antrópicas de GEI.

A pesar de que estas transacciones de carbono forestal fueron las primeras dentro del esfuerzo humano en este sentido para la mitigación del cambio climático, las mismas fueron puestas rápidamente en un segundo plano debido a las restricciones y complejidades impuestas dentro del Protocolo de Kyoto.

Esto ha dejado al mercado voluntario en una posición creciente pero no muy clara: mientras que algunos inversores ven a los proyectos de mitigación forestal, como inversiones medianamente seguras al involucrar la compra de la tierra y en ciertos casos la producción de madera, otros se apartan de este tipo de inversiones por considerarlas complejas, tanto en su metodología, formulación y aprobación.

A lo largo del tiempo, sin embargo, el rol de los bosques en la mitigación del cambio climático ha incrementado su credibilidad e importancia, entre otras cosas por la resolución de las disputas científico-técnicas sobre como medir y monitorear el carbono almacenado en la biomasa forestal y otros componentes asociados (carbono orgánico del suelo, mantillo, etc.). Por otro lado, ha crecido el consenso político en cuanto a la urgencia de mitigar el cambio climático de la forma más rápida y costo efectiva posible.

Esta aceptación política empezó a impactar la política climática internacional. En el 2007, en el contexto de negociaciones realizadas en la Convención Marco de Cambio Climático de las Naciones Unidas, se generó el Plan de Acción de Bali, que comenzó a reconocer por primera vez el aporte a la mitigación del cambio climático que se podría realizar por proyectos de evitación de la deforestación y degradación de bosques (REDD). En el 2009, el Acuerdo de Copenhague explicitó.

La necesidad de promover mecanismos que recompensen las prácticas sostenibles en el uso de la tierra y de captura de carbono en bosques.
Asociado a esto, las compensaciones de emisiones realizadas en proyectos asociados al uso de la tierra fueron explícitamente en proyectos de ley a ser aprobados en EEUU.

En la actualidad el Mercado de carbono forestal es muy diverso tanto en su oferta como en su demanda. Mientras que muchos proyectos fueron apoyados de una forma totalmente filantrópica, otros han generado verdaderos commodities para ser transados tanto en el mercado voluntario como en el regulado. En este contexto, los suministradores de unidades de reducción de GEI utilizan diversos esquemas de proyectos, metodología de medición y monitoreo, así como estrategias para la generación y mercadeo de certificados.


¿Cuál es el tamaño y las características del mercado del carbono en la actualidad?

En la actualidad, existen 226 proyectos de mitigación de cambio climático basados en sistemas forestales y agroforestales, que involucran a 61 desarrolladores de proyectos y 34 intermediarios. Estos proyectos se distribuyen en 40 países.
En la siguiente tabla se puede apreciar en detalle esta situación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En las categorías de transacciones voluntarias se considera como principal actor al Chicago Climate Exchange (CCX) que ya ha realizado dos operaciones de importancia en nuestro país, y el resto de un pequeño mercado voluntario disgregado (OTC). Dentro de los mercados con diversos tipos de obligatoriedades, podemos incluir el Esquema de Reducción de Gases de Efecto Invernadero de Nueva Gales del Sur (NSW, GGAS), los proyectos de forestación y reforestación presentados ante la Junta Ejecutiva del MDL, Protocolo de Kyoto (CDM/AR), el esquema neozelandés de comercio de reducción de emisiones basados en la Implementación Conjunta (NZ ETS) y también las cantidad de unidades asignadas a países Anexo 1 del Protocolo de Kyoto (Kyoto AAUs).

Es importante destacar que como estamos comparando conjuntamente transacciones realizadas en diferentes esquemas normativos y de comercialización, las cifras del cuadro no son del todo comparables.
Las transacciones de carbono forestal en alza.

Los 226 proyectos mencionados han reportado un volumen total de 20.8 millones de toneladas de CO2 reducido de la atmósfera. En adición a esto, en 1990, Mbaracayú, un proyecto paraguayo de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación forestal Evitada (REDD), reportó la venta de 47 millones de ton de CO2 (13.1 millones de ton de C) a AES (Applied Energy Services, una compañía estadounidense de generación eléctrica). El monto total de la transacción fue de USD 2 millones. (Swick, S, 1990). Debido a que este contrato de venta de reducción de emisiones forestales fue realizado en 1990 (anterior inclusive a la firma del Protocolo de Kyoto que fue realizada durante la COP 3, en 1997), se trataba prácticamente de compras de certificados a futuro o por acciones voluntarias de empresas precursoras y con alta responsabilidad ambiental. Por ello esta transacción se separó del resto de los acuerdos económicos aquí descriptos. Solo por poner un ejemplo de las diferencias de concepción y de mercado, el acuerdo de 1990 entre Mbaracayú y AES pactó la tonelada de CO2 a 0,04 USD, mientras que, por ejemplo el promedio de las transacciones realizadas en el 2008 por el CCX, arrojan un valor de 4.07 USD/ton CO2.

En el gráfico siguiente se detalla la evolución histórica del mercado de reducciones de emisiones forestales, discriminándose por tipo de esquema en que se realizaron tales transacciones. En la primer barra se resumen las transacciones realizadas anteriores a 1990 y en la última, las correspondientes a los dos primeros trimestres del 2009.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el gráfico se puede observar la gran importancia relativa del CCX en todo el proceso y sobre todo en su espectacular efecto a partir del 2007. En el 2009, el esquema neozelandés también ha tenido un importante aporte.

Oportunidades y amenazas presentes y futuras.


El alto peso de la transacciones voluntarias y privadas, sobre los mercados con diferentes grados de coercitividad (Kyoto, NSW, etc), que se observan en el gráfico, de alguna forma confirman el análisis y pronóstico realizado por Bloomberg Carbon Finance (2009) donde se indica que el futuro del mercado del carbono, no solo forestal sino en la mayoría de sus modalidades, dependerá de las iniciativas locales y privadas más que de los acuerdos internacionales. Esto de alguna forma es una buena noticia dados los espantosos resultados de la Cumbre de Copenhague, y los pronósticos nada esperanzadores de las negociaciones futuras a realizarse en Mayo en Bonn y en diciembre en Méjico.
Pero quizá la noticia más importante, que de alguna forma ha pasado desapercibida, es la proposición del Ministro de Medio Ambiente Francés, (argumentando la defensa de competividad de la UE que desde hace años está gravando de alguna medida a una parte de su industria en función de sus emisiones de GEI), para establecer en el 2011 un impuesto a las emisiones de GEI asociadas a todos los productos importados por la Unión Europea. Si bien esta medida aún no fue aprobada por el parlamento europeo, (pues entre otras cosas, existen muchas lagunas en cuanto a como se determinaría la huella de carbono de cada producto, sobre todo en el alcance hacia adelante y hacia atrás de las emisiones dentro del ciclo de vida de cada producto,etc.) de ser aprobada podría implicar un impacto terrible para los exportadores hacia la UE, que muy bien podrían paliar la situación recurriendo en masa a la compensación de emisiones mediante proyectos forestales, que sin duda son, entre la mayoría de los posibles proyectos de mitigación, los más costo efectivos en reducción de emisiones.

En sucesivas entregas se analizará a fondo cada uno de los esquemas de comercialización aquí descriptos, de forma de poder orientar al productor forestal uruguayo en cuanto a esta interesante y cada vez más prometedora fuente de ingresos no tradicionales de sus bosques.

 

Para leer más artículos de Pablo Reali acceda este link

 

Abstract:
Forestry projects jump-started the global carbon offset market in the early 1990s, when environmental non-profits and industrial companies initiated partnerships to conserve and plant forests with the aim of balancing greenhouse gas emissions (GHG) by capturing
carbon in trees. Although forestry transactions were the first-ever carbon offsets, they were soon sidelined in emerging global GHG regulations and a narrow band of forestry offsets were recognized under the Kyoto Protocol.

This left the voluntary markets to pick up the slack. Some buyers have been drawn to this tangible, land-based offset category and others have veered away from the complexities and risks of forest carbon offset projects.

Over time, however, the role of forests in mitigating climate change has increasingly gained credence thanks largely to the resolution of scientific disputes over how to measure and monitor the amount of carbon captured in trees, as well as growing political consensus on the need to reduce emissions as quickly and cost-effectively as possible.

This acceptance has begun to impact global climate policy. In 2007, at international climate change negotiations, the Bali Action Plan laid out a strategy for developing consensus on how to recognize reducing emissions from deforestation and degradation (REDD). In 2009, the Copenhagen Accord explicitly stated the need to develop mechanisms that would reward sustainable land-use practices that capture carbon in trees. Around the same time, landbased carbon offsets were explicitly included in the text of proposed US climate bills. These regulatory developments have the potential to stimulate tremendous demand for land-based carbon credits.

Currently, the forest carbon market is diverse on both the supply and demand fronts. Many offsets have been developed and purchased purely for the sake of philanthropy, while others have been created as commodity products to be sold as units of trade on global regulated and voluntary markets. In this context suppliers employ significantly varying project designs, methodologies and implementation strategies to create credits.

 

 

 

Pablo Reali - Forestalweb





  



 

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